domingo, 4 de noviembre de 2012

Need the end to set me free


Pues nada, otros 834673940873897983 sin escribir en el blog... No sé si es por publicidad de Unicef, por la influencia del señor Dapota... Yo no sé, no entiendo.
Y eso, que está entrada será un poco emo como dice el gordo de "Le" Grons.
Realmente soy un poco bastante emo, aunque ahora mismo quizás un poco más... porque claro, cometo errores, y cuando los tengo, pues me doy cuenta e intento aprender de ellos. Al poco tiempo estás contento, porque crees que no vas a cometer ese error. Pero a mi es lo que me pasa continuamente. Cometer ese error. Que no es solo uno, son varios, seguidos, de gilipollas, y los mismos de siempre.
Quizá pierda a la gente o piensan que no me importan porque no un muestro cariño muy efusivo, aunque esto puede ser porque al haber demostrado ya muchas veces lo que siento por otra persona y no recibir lo mismo, o ni siquiera una respuesta de aprecio, me hace retraerme, y guardarme todo para mi, como siempre.
A mi si no me ayudan, no sé hacer las cosas, yo solo no soy posible de hacerlas, e incluso las hago mal...
Lo único que realmente me importa es que la gente de mi alrededor, sean conocidos, amigos, desconocidos, o familia, estén lo mejor posible, e intento que se rían, aunque sea a mi costa. No tengo maldad, a no ser que alguien le haga algo a uno de los míos. Entonces si que me cago en Dios y reviento cabezas con cañonazos de atentados con vasos bomba que fabricamos en Euskadi.
Mi felicidad es esa, que los demás estén bien. Ya llegará mi momento.
Lo dicho, que a ver si os la pica un bicho, que yo he estado de boda, a tope, suicidio, cojonudo, a full, plof, haciendo monólogos, siendo subdelegado de gobierno por Illes Balears y arrasando en el Consejo Escolar (al cual me podéis votar el 12 de Noviembre los que vayáis al Alyanub).
Un besito en el ombligo, ok.


No hay comentarios:

Publicar un comentario